DONDE ESTABA ESE CABALLO CUANDO LO NECESITABAMOS.viernes, 27 de abril de 2007
martes, 24 de abril de 2007
GRACIAS
Gracias:
- A todos aquellos que estos duros días me han acompañado.
- A mi famila.
- A todas las lágrimas por Tito.
- A mis amigos que han estado con migo.
- A todos aquellos que estuvieron en el velorio, en el entierro, en las misas en su nombre.
- A todos aquellos que lamentan su muerte, no por haberlo conocido, sino por conocerme a mi.
- A Él por que al llevarselo me mostro que existe.
- A su mes de agonia, ya que murio como vivio, luchando.
- Al crucificado por cuidarlo.
- A su muerte por unir a su familia.
- A los 20 años que pude compartir con él.
- A todas sus enseñanzas.
- A los que con sus abrazos dicen más que con palabras.
- A los que se han preocupado por mi, que me quede aqui.
- GRACIAS A STAUROFILIA... POR CUIDARME EN ESTOS ÚLTIMOS DÍAS
Pero sobretodo:
- Gracias, gracias a Tito, por que con su vida dio ejemplo de vida y con su muerte me mostro la luz.

sábado, 14 de abril de 2007
El Búho informa
Bienvenidos sean todos a este su noticiero. Vamos directo a las noticias:
- Sigue la búsqueda de las antiguas virtudes desaparecidas, hace ya casi cincuenta años. Los que más urgen son el valor, el compromiso y la honestidad. Cualquier información al respecto favor de comunicarse con... con cualquier interesado.
- La Secretaria de Mala Política informa que premiara a los legisladores que acumulen la mayor cantidad de faltas en la correspondiente legislación.
- El Programa para la Destrucción del Medio Ambiente, en el cual participan la mayoria de los paises, lleva grandes avances y todo indica que alcanzara su objetivo antes del tiempo previsto.
- En los negocios: la falsa e inutil "tolerancia" sigue ganado puntos en la bolsa. Otras acciones que siguén subiendo es la del moderno hedonismo.
- La inflación ha hecho que la bondad sea cada día más difícil de adquirir.
- En los deportes: las distintas asociaciones deportivas se han unido para eliminar todo aquello que ya no tiene lugar en el deporte moderno: el gusto por competir, el respeto al rival, la identificación con los colores de un equipo, el respero al aficionado.
Hasta aquí las noticias, regresaran cuando vuelva a estar de animo para el sarcasmo. Gracias
miércoles, 4 de abril de 2007
Que es Guanajuato?
Guanajuato es un lugar donde la historia se encuentra en cada esquina. Donde los recuerdos son vecinos de la fantasía.
Es una ciudad que no deja de ser pueblo. Donde todos los callejones llevan al mismo lugar. Donde las plazas aparecen por todos lados. Donde cada callejón tiene su propia historia.
Guanajuato es único; aquí la historia camina por las calles, aquí hay más hoteles que calles transitables en coche, aquí se vive al ritmo de la estudiantina, aquí El Quijote y El Pipila cuidan de la ciudad, aquí reina El Cristo Rey, aquí las calles salen de quien sabe donde, aquí uno puede caminar por abajo de las casas, aquí el beso tiene su propio callejón... aquí, donde el cerro marca el curso de las calles, es donde extraño y quisiera que ella me acompañara
Es una ciudad que no deja de ser pueblo. Donde todos los callejones llevan al mismo lugar. Donde las plazas aparecen por todos lados. Donde cada callejón tiene su propia historia.
Guanajuato es único; aquí la historia camina por las calles, aquí hay más hoteles que calles transitables en coche, aquí se vive al ritmo de la estudiantina, aquí El Quijote y El Pipila cuidan de la ciudad, aquí reina El Cristo Rey, aquí las calles salen de quien sabe donde, aquí uno puede caminar por abajo de las casas, aquí el beso tiene su propio callejón... aquí, donde el cerro marca el curso de las calles, es donde extraño y quisiera que ella me acompañara
lunes, 26 de marzo de 2007
Adios
Después de varios días de tristeza y lágrimas he reemprendido el vuelo. No he dejado la tristeza de lado, pero se que no vuelo sólo. Me acompañan los buenos deseos y oraciones de mis amigos. Pero sobretodo traigo con migo la luz de esa niña que me muestra la eternidad.
La noche es obscura, pero salpica de estrellas. Hace mucho que no volaba con tantas estrellas. Cada una es un recuerdo, una anécdota, de aquel que hoy le esta saliendo al paso a la inmortalidad.
Muchas cosas han pasado. He visto al más grande y fuerte de los osos llorar como un cachorro, he visto a la pequeña rata de los libros con una fortaleza que parece que es ella la que ahora nos cuida a todos, he visto al perro compartir los huesos que antes guardaba para sí mismo. Todos intentamos estar juntos, comunicarnos y apoyarnos.
El aire cruza por mis alas. Cuando el dolor de la herida, causada por una rama, vuelve aparecer una serie de ideas cruzan por mi cabeza. Ahora quien preparara el bacalao en navidad, a quien me encontrare sentadito en el banco de su odiada papelería, quien nos contara la anécdota del utilero pendejo en el cine, quien hará el ultimo brindis en los momentos especiales, quien se quejara de los malos jugadores de fut que no meten gol a dos metros de la portería, quien se preocupara por cada uno de sus nietos, quien nos recordara la importancia de los antiguos valores en que su generación confiaba y que tanta falta nos hacen, quien se quejara de los malos políticos que sólo se enriquecen, quien nos invitara a jugar domino con sus amigos que le sobreviven… pero sobre todo… ahora quien, con lágrimas en los ojos, le agradecerá a Dios por la familia que logro formar.
Nunca olvidare al hombre más fuerte que en veinte años conocí. Toda su vida fue una batalla, y sin importar lo difícil del reto (y tomen mi palabra, fueron muy difíciles) con trabajo, fuerza y Dios a su lado los venció todos.
No debo dejar de volar. Su camino esta acabando pero el mío esta empezando. Volare con sus enseñanzas en la mente, con su fuerza en mis alas, con su conciencia en la mía… y con su imagen como horizonte.
La noche es obscura, pero salpica de estrellas. Hace mucho que no volaba con tantas estrellas. Cada una es un recuerdo, una anécdota, de aquel que hoy le esta saliendo al paso a la inmortalidad.
Muchas cosas han pasado. He visto al más grande y fuerte de los osos llorar como un cachorro, he visto a la pequeña rata de los libros con una fortaleza que parece que es ella la que ahora nos cuida a todos, he visto al perro compartir los huesos que antes guardaba para sí mismo. Todos intentamos estar juntos, comunicarnos y apoyarnos.
El aire cruza por mis alas. Cuando el dolor de la herida, causada por una rama, vuelve aparecer una serie de ideas cruzan por mi cabeza. Ahora quien preparara el bacalao en navidad, a quien me encontrare sentadito en el banco de su odiada papelería, quien nos contara la anécdota del utilero pendejo en el cine, quien hará el ultimo brindis en los momentos especiales, quien se quejara de los malos jugadores de fut que no meten gol a dos metros de la portería, quien se preocupara por cada uno de sus nietos, quien nos recordara la importancia de los antiguos valores en que su generación confiaba y que tanta falta nos hacen, quien se quejara de los malos políticos que sólo se enriquecen, quien nos invitara a jugar domino con sus amigos que le sobreviven… pero sobre todo… ahora quien, con lágrimas en los ojos, le agradecerá a Dios por la familia que logro formar.
Nunca olvidare al hombre más fuerte que en veinte años conocí. Toda su vida fue una batalla, y sin importar lo difícil del reto (y tomen mi palabra, fueron muy difíciles) con trabajo, fuerza y Dios a su lado los venció todos.
No debo dejar de volar. Su camino esta acabando pero el mío esta empezando. Volare con sus enseñanzas en la mente, con su fuerza en mis alas, con su conciencia en la mía… y con su imagen como horizonte.
lunes, 19 de marzo de 2007
Una carta en la selva.

Eran las doce de la noche y estaba muy aburrido. No había podido salir a volar por causas de fuerza mayor. Los minutos pasaban de uno en uno. El aburrimiento llego a tal que clave mi mirada en un viejo reloj y veía como las manecillas de movían. Tic, tac, tic, tac.
Pero cuando vi que el segundero se movía en sentido inverso supe que mi ocio había llegado a niveles extremos, así que me propuse hacer algo, lo que fuera.
Barrí rápidamente la jaula buscando alguna actividad. Un montón de hojas llamo mi atención.
Fue en este montón de hojas donde encontré esta carta. No se como llego a mi jaula. Esta sucia, llena de polvo y alguna de sus palabras son inteligibles.
La he trascrito para que todos ustedes la conozcan:
14 de marzo de 1912
La selva del Congo.
No tengo mucho tiempo, la muerte me alcanzara en cualquier momento. Soy el Capitán Von Leiber, del ejército de su majestad. El 27 de diciembre del año pasado inicie, al frente de diez hombres del ejercido de su majestad y de veinticinco nativos, una exploración por las selvas del Congo en busca de Mokelereb, un legendario mounstro.
Según cuentan los nativos el Mokelereb, tiene el tamaño de un hipopótamo, con pies tan grandes como los de un elefante, es de color gris o morado, tiene un cuello muy largo y su cabeza se asemeja a la de un caballo. Cuentan que es capaz de aplastar a un hombre con un solo pie y que usa su larga y poderosa cola como látigo para defenderse.
La exploración comenzó muy bien, avanzábamos mucho en el día y las noches eran de completa calma. Pero mientras más nos adentrábamos en la selva los nativos s ponían más nerviosos y deseosos de volver.
Llevábamos dos semanas de viaje, cuando fuimos atacados por un grupo de pigmeos mientras atravesábamos un vado. Respondimos a la lluvia de dardos y flechas con nuestras armas, pero nuestros enemigos se escondían en la selva, por lo que tuvimos que huir. Tras veinte minutos de huida los que sobrevivimos llegamos a un claro.
De los diez soldados de su majestad sobrevivieron cinco, dos de los cuales murieron minutos después por el veneno de los dardos. Los nativos corrieron con más suerte pues sólo perdí a cinco de ellos. Lo peor del ataque es que perdimos el rastro perdiéndonos en la selva.
Después del primer ataque cada día era peor. Los ataques de los pigmeos no cesaban, las provisiones escaseaban, varios nativos murieron a causa de las serpientes, los tres soldados de su majestad murieron de malaria, y hasta una noche un leopardo entro en nuestro campamento matando a uno de los nativos.
Y lo peor del caso es que ni seña del Mokelered, ni una huella, nada.
Hace dos días que murió el último de los nativos. Llevo dos días sólo en la selva esperando encontrar la salida, pero la muerte ha viajado en mi mochila esperando el momento de atacar.
Estoy enfermo, no he comido y creo haber sufrido la picadura de algún animal o insecto. Las fuerzas se me han acabado, ya no puedo mover mis pies. Ahora se que la muerte esta cerca.
Antes de irme quiero pedir perdón a todas las mujeres y niños que hice viudas y huérfanos que mis años de servicio. Dios cuide a mi viuda, que la ayuda que no me presto se la preste a ella.
Me muero… momento, vida quédate un minuto más con migo… hay está, hay está, el Mokelered… si existe…
Aquí acaba la carta. Junto a la carta encontré una imagen del Mokelered.
Pero cuando vi que el segundero se movía en sentido inverso supe que mi ocio había llegado a niveles extremos, así que me propuse hacer algo, lo que fuera.
Barrí rápidamente la jaula buscando alguna actividad. Un montón de hojas llamo mi atención.
Fue en este montón de hojas donde encontré esta carta. No se como llego a mi jaula. Esta sucia, llena de polvo y alguna de sus palabras son inteligibles.
La he trascrito para que todos ustedes la conozcan:
14 de marzo de 1912
La selva del Congo.
No tengo mucho tiempo, la muerte me alcanzara en cualquier momento. Soy el Capitán Von Leiber, del ejército de su majestad. El 27 de diciembre del año pasado inicie, al frente de diez hombres del ejercido de su majestad y de veinticinco nativos, una exploración por las selvas del Congo en busca de Mokelereb, un legendario mounstro.
Según cuentan los nativos el Mokelereb, tiene el tamaño de un hipopótamo, con pies tan grandes como los de un elefante, es de color gris o morado, tiene un cuello muy largo y su cabeza se asemeja a la de un caballo. Cuentan que es capaz de aplastar a un hombre con un solo pie y que usa su larga y poderosa cola como látigo para defenderse.
La exploración comenzó muy bien, avanzábamos mucho en el día y las noches eran de completa calma. Pero mientras más nos adentrábamos en la selva los nativos s ponían más nerviosos y deseosos de volver.
Llevábamos dos semanas de viaje, cuando fuimos atacados por un grupo de pigmeos mientras atravesábamos un vado. Respondimos a la lluvia de dardos y flechas con nuestras armas, pero nuestros enemigos se escondían en la selva, por lo que tuvimos que huir. Tras veinte minutos de huida los que sobrevivimos llegamos a un claro.
De los diez soldados de su majestad sobrevivieron cinco, dos de los cuales murieron minutos después por el veneno de los dardos. Los nativos corrieron con más suerte pues sólo perdí a cinco de ellos. Lo peor del ataque es que perdimos el rastro perdiéndonos en la selva.
Después del primer ataque cada día era peor. Los ataques de los pigmeos no cesaban, las provisiones escaseaban, varios nativos murieron a causa de las serpientes, los tres soldados de su majestad murieron de malaria, y hasta una noche un leopardo entro en nuestro campamento matando a uno de los nativos.
Y lo peor del caso es que ni seña del Mokelered, ni una huella, nada.
Hace dos días que murió el último de los nativos. Llevo dos días sólo en la selva esperando encontrar la salida, pero la muerte ha viajado en mi mochila esperando el momento de atacar.
Estoy enfermo, no he comido y creo haber sufrido la picadura de algún animal o insecto. Las fuerzas se me han acabado, ya no puedo mover mis pies. Ahora se que la muerte esta cerca.
Antes de irme quiero pedir perdón a todas las mujeres y niños que hice viudas y huérfanos que mis años de servicio. Dios cuide a mi viuda, que la ayuda que no me presto se la preste a ella.
Me muero… momento, vida quédate un minuto más con migo… hay está, hay está, el Mokelered… si existe…
Aquí acaba la carta. Junto a la carta encontré una imagen del Mokelered.
jueves, 15 de marzo de 2007
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