22 horas, jueves 11 de diciembre.
Arriba de un puente en Boulevard Adolfo López Mateos. Ciudad de México.
Nos dirigíamos, mi hermano, un amigo suyo y yo a la fiesta de final de semestre en la "Disco Lomas" sobre Avenida Palmas. Cuando el tráfico, de por sí pesado, lento y poco fluido, se detuvo, simplemente dejamos de movernos.
Así paso uno, otro, un tercero y muchos otros minutos. Poco a poco el tiempo pasó sin que nos moviéramos. Sin que ningún coche se moviera.
El nulo fluido de coches era inversamente proporcional al fluido de los segundo; lo cual provoco todo tipo de comportamientos y actos de los demás conductores y pasajeros de los demás automóviles. Primero se apagaron las luces de los coches, los cuales, después de otros minutos, apagaron sus motores. No falto quien creyó que el claxon de su auto tenía el poder de desaparecer el auto de enfrente, si lo tocaba como desquiciado. A unos metros de donde nos encontrábamos con Helena (mi Sentra 2002), unos cuates sacaron un balón de fut para comenzar la reta.
Mientras yo buscaba en la FM una respuesta a la falta de movimiento, mi hermano se bajo del coche y se bajo de Helena y camino para buscar las respuestas que FM no daba. Cuando regreso al coche dijo que simplemente la calle había sido cerrada, no sabia por quien pues no había llegado al final, pero desde donde llego se veían las cosas esas que hoy son tan famosas en la Ciudad de México, pues sirven para cortar las calles.
Sin previo aviso el tráfico volvió a moverse, los coches se encendía junto con sus luces y avanzaban. La reta fue bruscamente interrumpida, y todos sus jugadores (que hace unos minutos se sentían en la cancha del Estadio Azul jugando la final [seguramente mucho mejor que los jugadores del Cruz Azul]) regresaron a sus "naves". Todo mundo avanzaba menos el Taxi que estaba frente a Helena, por lo cual tampoco ella se movía con nosotros.
Después de insultar al ciudadano que estaba junto al Taxi y no se subía a encenderlo, entendimos que él era el pasajero y que el ciudadano conductor no se encontraba. El ciudadano pasajero, con cara de vergüenza nos pedía perdón mientras buscaba al ciudadano conductor. Él cual apareció de detrás de nosotros apuntando con el dedo índice hacia atrás. No entendimos porque lo hacia, pues ya sabíamos donde había estado.
Ambos ciudadanos se subieron al Taxi, él cual dio vuelta en "U" y se fue en sentido contrario por Boulevard Adolfo López Mateos. Ahora lo entendía, quería que tomáramos el mismo camino. No lo seguí, más allá se que hubiera sido imprudente e ilegal, la fiesta quebaba para el otro lado.
Con forme nos movíamos entendimos porque nos detuvimos. La calle se encontraba en reparación por lo que de tres carriles había sido reducía a uno, con una de esas cosas famosas que mencione renglones arriba. Ese único carril había sido bloqueado por peregrinos que en su camino al Cerro del Tepejac decidieron que podían cerrar Boulevard Adolfo López Mateos (una de las calles más imperantes de la ciudad más importante). Pues debía llegar seguros a su cita con la Morenita...
Esa fue mi experiencia de la mexicaneidad.
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sábado, 13 de diciembre de 2008
martes, 7 de octubre de 2008
Sueños de muertos
Perdonen la falta de estilo y el cuidado al escribir pero no tengo mucho tiempo. En unos minutos o todo puede acabar o abre logrado algo para lo cual no nací. Nadie nació para todo lo que paso en el último año; no estábamos preparados. En lo personal he tenido que improvisar, hacer cosas que no me creí posible, y sacar fuerzas y habilidades que descansaban en lo más hondo de mi alma.
He logrado sobrevivir, pero todo puede acabar hoy...
Se les oye en la noche, moverse en la obscuridad. Hace más de seis meses aparecieron de la nada. No se sabe de donde salieron ni porque. Simplemente aparecieron, cambiando el modo de vida de millones.
Desde hace cuatro meses vivo, junto a un grupo de sobrevivientes, en el casco de una antigua hacienda. Sus paredes son de piedra, resistentes a los ataques, e inusualmente altas. La instancia principal tiene una altura de al menos cinco metros. Poco a poco, con conforme vamos decreciendo en número, vamos perdido control sobre el resto de la Hacienda.
Tiene la forma de una gran "L". Sólo tiene dos entradas, ambas dan hacia el oeste, una esta en donde sobre la vertical, junto donde inicia la transversal. La segunda esta al final de la trasversal; en esta entrada construimos un pórtico donde guardamos una camioneta Hummer, único vehiculo que tenemos.
Las paredes tienen grandes ventanas, en lo más alto de los muros. Llegamos a ellas por andamios de madera que construimos. Todos los días, a la segura luz del sol, salimos a buscar comida, agua, gasolina y todo lo que podemos llegar a necesitar (y que podemos conseguir).
Por azares del destino que no vale la pena recordad, me he convertido en el líder de cincuenta sobrevivientes. De entre los cuales sólo siete son AI (antes de la invasión). Entre ellos están mi hermano menor y mi amigo desde la infancia (que ahora funcionan como jefes en combate, algo parecido a generales en el mundo antes de la invasión); mi primo filósofo (que es mi principal consejero), su mujer, mi hermana, su esposo y una antigua amiga que ahora es mi pareja. Sus nombres son, Gabriel, Vicho, Zoon, Milo, Valeria, Chema y Diana.
La noche de hoy, parecía ser normal, tan aterradora como la anterior. No estábamos preparados para lo de hoy.
La noche llevaba un par de horas, cuando el ruido de los zombies se hizo mucho más fuerte. De la nada, Valeria perdió el control saliendo de nuestro refugio. Afortunadamente la puerta no quedo abierta, gracias a la agilidad de un hombre de edad avanzada que entendió que la puerta no podía permanecer abierta.
Yo estaba en uno de los andamios, cuando la vi correr en la noche. Todo paso muy rápido, uno de Ellos la tomo, mordiéndola por la boca haciéndola entrar en la eternidad.
Este hecho desencadeno todo. Los sombies ha empezado ha atacar las puertas; parece que el acto de Valeria les revelo nuestra posición. Inmediatamente orden que las mujeres, niños y ancianos se resguardaran en un sótano que tenemos, he encargado a Milo y Diana que dirijan y ordenen la resguarda. Todo aquel que puede pelear y manejar un arma se quedo a defender.
He mandado traer todas las armas que tenemos. Vicho se encarga de la defensa de la segunda puerta, tiene ordenes de recuperar el pórtico y la Hummer. Gabriel, defiende la primera entrada, espero no haber puesto demasiada responsabilidad en alguien tan joven y en ocasiones, tan impulsivo.
Yo estoy en uno de los andamios disparando desde arriba a los zombies que se acercan. Zoon, se ha convertido en mensajero, llevando mis ornes a ambos frentes de acción. Por una vieja herida no puede combatir, pero se negó a retirarse al refugio.
Escribo en una pequeña tregua. No se que vaya a pasar. No se como este Chema, no se si haya sido bueno ponerlo a pelear estaba devastado... lo único que me mantiene en pie es ese último beso, de Diana, y la esperanza que al llegar el día, otro beso llegue con el sol...
He logrado sobrevivir, pero todo puede acabar hoy...
Se les oye en la noche, moverse en la obscuridad. Hace más de seis meses aparecieron de la nada. No se sabe de donde salieron ni porque. Simplemente aparecieron, cambiando el modo de vida de millones.
Desde hace cuatro meses vivo, junto a un grupo de sobrevivientes, en el casco de una antigua hacienda. Sus paredes son de piedra, resistentes a los ataques, e inusualmente altas. La instancia principal tiene una altura de al menos cinco metros. Poco a poco, con conforme vamos decreciendo en número, vamos perdido control sobre el resto de la Hacienda.
Tiene la forma de una gran "L". Sólo tiene dos entradas, ambas dan hacia el oeste, una esta en donde sobre la vertical, junto donde inicia la transversal. La segunda esta al final de la trasversal; en esta entrada construimos un pórtico donde guardamos una camioneta Hummer, único vehiculo que tenemos.
Las paredes tienen grandes ventanas, en lo más alto de los muros. Llegamos a ellas por andamios de madera que construimos. Todos los días, a la segura luz del sol, salimos a buscar comida, agua, gasolina y todo lo que podemos llegar a necesitar (y que podemos conseguir).
Por azares del destino que no vale la pena recordad, me he convertido en el líder de cincuenta sobrevivientes. De entre los cuales sólo siete son AI (antes de la invasión). Entre ellos están mi hermano menor y mi amigo desde la infancia (que ahora funcionan como jefes en combate, algo parecido a generales en el mundo antes de la invasión); mi primo filósofo (que es mi principal consejero), su mujer, mi hermana, su esposo y una antigua amiga que ahora es mi pareja. Sus nombres son, Gabriel, Vicho, Zoon, Milo, Valeria, Chema y Diana.
La noche de hoy, parecía ser normal, tan aterradora como la anterior. No estábamos preparados para lo de hoy.
La noche llevaba un par de horas, cuando el ruido de los zombies se hizo mucho más fuerte. De la nada, Valeria perdió el control saliendo de nuestro refugio. Afortunadamente la puerta no quedo abierta, gracias a la agilidad de un hombre de edad avanzada que entendió que la puerta no podía permanecer abierta.
Yo estaba en uno de los andamios, cuando la vi correr en la noche. Todo paso muy rápido, uno de Ellos la tomo, mordiéndola por la boca haciéndola entrar en la eternidad.
Este hecho desencadeno todo. Los sombies ha empezado ha atacar las puertas; parece que el acto de Valeria les revelo nuestra posición. Inmediatamente orden que las mujeres, niños y ancianos se resguardaran en un sótano que tenemos, he encargado a Milo y Diana que dirijan y ordenen la resguarda. Todo aquel que puede pelear y manejar un arma se quedo a defender.
He mandado traer todas las armas que tenemos. Vicho se encarga de la defensa de la segunda puerta, tiene ordenes de recuperar el pórtico y la Hummer. Gabriel, defiende la primera entrada, espero no haber puesto demasiada responsabilidad en alguien tan joven y en ocasiones, tan impulsivo.
Yo estoy en uno de los andamios disparando desde arriba a los zombies que se acercan. Zoon, se ha convertido en mensajero, llevando mis ornes a ambos frentes de acción. Por una vieja herida no puede combatir, pero se negó a retirarse al refugio.
Escribo en una pequeña tregua. No se que vaya a pasar. No se como este Chema, no se si haya sido bueno ponerlo a pelear estaba devastado... lo único que me mantiene en pie es ese último beso, de Diana, y la esperanza que al llegar el día, otro beso llegue con el sol...
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